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¿Hacia atrás, como los cangrejos?

Es bastante interesante lo que lleva sucediendo últimamente. Yo, por motivos personales y/o profesionales, tengo poco tiempo para escribir en este blog. Y mis reflexiones se limitan a describir mi estado de ánimo, algo que me ha llamado la atención, o a un simple video curioso o algo así. Quién sabe qué será de este blog dentro de unos años. Igual el concepto de blog habrá cambiado -aún más- o tal vez se lleve otra cosa.

Con mi inmersión -mejor dicho, triple mortal desde el trampolín más alto- en el mundo del radiocontrol, he visto cómo mi tiempo se reducía, a medida que la cantidad de trabajo aumentaba. Trabajo feliz, pero trabajo… ¡y cuánto! Y miedo le tengo al día en que coja un coche, que ya lo veo próximo…

El caso es que me he perdido bastantes cosas. Por ejemplo, las redes sociales. Durante un tiempo usé Twitter y me cansé. Usé Xing y también me cansé. El Facebook del que todo el mundo habla ni siquiera sé lo que es. y de Flickr… madre mía, el día que saque a pasear a mi cámara me va a morder…

Y ahora he descubierto que “lo que está de moda” es una especie de, digámoslo fisnamente, blogs históricos. Un señor avispado coge las cartas de su abuelo de la guerra, polvorientas y amarillentas desterradas en un baúl, y las publica. Engancha a millones de personas en todo el mundo. Y su blog se convierte en punto de referencia mundial.

Debo reconocer que a mí también me gustaría que mi blog lo leyeran millones de personas. Pero tampoco es algo que me reconcoma por dentro. Sigo escribiendo porque me gusta, me relaja escribir de tanto en tanto y contar esas pequeñas cosas que igual un día mis hijos leerán y dirán “mi padre era un colgao“.

Creo que el pasar demasiado tiempo con La Banda me ha hecho ver las cosas de otra manera, y parece mentira que un geek como yo diga esto, pero prefiero el contacto humano a las redes sociales. La relación interpersonal analógica no debe ser reemplazada por la digital

Cuando establezco un contacto nuevo, por ejemplo, tengo una solicitud de distribuidor internacional; en mi correo incluyo mi dirección del messenger. Y fíjate tú que yo pensaba que el messenger era un engorro. Y lo sigo pensando. Pero hablar directamente con una persona es mucho más gratificante de lo que incluso puede ser escribir un post o dejar un twitter… y como resulta que existen los husos horarios, y cada uno está en una punta del planeta, el messenger se me aloja como una gran herramienta que fomenta esa relación en la distancia. Quien dice messenger dice Gtalk, Pidgin, etc… no le hagamos el culo gordo a Redmond, por favor.

Dentro de dos semanas estaré en Alemania, y tengo la sana intención de conocer en persona a mucha de la gente con la que trabajo a diario, e invitarles a una buena cerveza alemana -o un buen café para los abstemios. Y es que parece que yo vaya para atrás, como los cangrejos.

La volatilidad de las redes sociales de contactos, desde mi punto de vista, radica en gran medida en el nivel de afianzamiento que hagas de una relación. Puedes tener cien mil contactos que te lean o te sigan en una de estas redes, y sólo valer la pena dos o tres. Quizá no sean “los mejores” de esa red, quizá no sean los contactos adecuados que hagan que los avatares del destino te deparen un futuro de riqueza y felicidad… pero por un motivo u otro son aquellos con los que más has “conectado“. Un día puedes desaparecer de esa red y nadie te echará en falta, salvo aquellos con los que tu relación haya calado más hondo y más allá de la red.

Precisamente desde mi punto de vista, si quieres que esas relaciones surgidas en el mal llamado ciberespacio fructifiquen, considero primordial apartarlas de la pantalla, el teclado o el ratón, y hacerlas reales. Como sea, con sus pros y sus contras, con sus dificultades inherentes… pero hay que hacerlas reales.

Debo decir que mis -pocas- y mejores amistades utilizan la tecnología como medio transmisor, y no como medio socializador. Le lanzaría esta pregunta a cualquiera que se atreviera a contestarla… y me daría la razón: ¿al final, no termináis todos reuniéndoos en persona? ¿Qué son si no los “evento blog”, “blog&beers” y similares? Para mí son la confirmación de que lo que importa son las personas.

Termino ya con esta reflexión, enfermillos, invitándoos a que, siempre que podáis, iniciéis el contacto humano con aquellos quienes habéis conocido a través de internet. Tanta tecnología no puede ser buena. La cerveza, al final, la meas y te purga los riñones.

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