2008, un año para recordar y olvidar
Aún no ha terminado el año y creo sin lugar a dudas que ha sido uno de los más intensos que recuerdo. Sólo el dolor que nos azotó el día 1 de septiembre, y el inmenso vacío de aquél adiós, ha sido la nota triste del año. Y es más que suficiente.
Entre las alegrías, ha sido un año en el que viajé a Alemania, en el que por primera vez en muchos años tuve unas vacaciones como Dios manda, en el que encontré un trabajo digno y que quiero para toda la vida, en el que me dí cuenta de que tu banco siempre no te quiere tanto como tú te crees cuando estás a punto de comprar una vivienda y dar uno de los pasos más importantes de tu vida (aunque por fortuna, hay muchos más desperdigados por la Calle Mayor…), y en el que me he dado cuenta también de que ya no puedo concebir mi vida solo.
He conocido a mucha gente, a mucho despreciable, a mucha gente buena… incluso me he llegado a conocer a mí mismo.
Por todo esto, hoy brindo con todos vosotros por un 2009 más próspero, brillante y feliz que el ya extinto 2008.
Feliz Año Nuevo, enfermillos.
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Ya queda menos…
En estos momentos me encuentro firmando la señal que, salvo alguna sorpresa inesperada con nuestro nuevo banco, nos va a ...












