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Sí, niños y niñas. Es el PIN de mi nueva Blackberry Bold. Plenamente operativa (a través de WiFi claro, no está el horno para bollos). Ya podéis agregarme a vuestro BBM si lo utilizáis.
El caso es que la ocasión la pintaron parda, y yo me cogí a ella como un clavo ardiendo… cómo negarse a tener este caramelito entre las manos. Dejé bien entrenados a mis antiguos contactos en la operadora azul, y a través de uno de ellos he recibido este regalo. Me adoraban. Lo sé. Me encanta ser pretencioso. Para qué nos vamos a engañar.
Bueno, rompo con este breve post mis larguísimas vacaciones… Ahora mi vida será más online que nunca… feliz putoverano a todos… nos volveremos a ver cuando arrecie el temporal
España llega a la final del Mundial de Zapatero
Sí, amigos, no nos engañemos. España llega al final del “mundial de Zapatero”. Nunca la máxima romana “panem et circenses” adquiere un tono más peyorativo que nunca.
Y es que obviamente, hay que tener los cojones “cuadrados” para subir el IVA, subir el gas, recortar el sueldo de los funcionarios y hacer malabarismos varios en las sombras aprovechando el estado anímico de un país que ha visto planear la sombra de la quiebra de sus vecinos helénicos.
Ojalá el domingo gane España. Por lo menos, otra cosa no podremos decir, pero el circo era bueno. Y más de uno no tendrá que pagar el televisor en el que lo ha visto.
PD: Estaba entre la foto de Zapatero con la camiseta de la selección y mi clásica tía-mazizorra-pintada-y-depilada. Así que he optado por la segunda, por aquello de la masculinidad del deporte rey et sic…
Salir del armario
Hace un tiempo definí en un correo electrónico privado una bandera como un “trapito por el que la gente muere en las guerras”, y hubo alguien que se ofendió… Todo hay que decirlo, que aquél correo no iba destinado para aquella persona que se ofendió; sino que su destinataria lo reenvió “suplantando” mi respuesta… y que el tono irónico-festivo empleado para definir la enseña, en el 99% de las ocasiones es inherente a mi personalidad, por lo que no tengo que justificar que piense que eso es así… lo es y punto.
Pero sí, sí. El 90% de mis vecinos han “salido del armario” gracias al fútbol. Todos han colgado sus banderas en el balcón. A cual más grande. Unas sin escudo. Otras con un toro negro. Otras con el escudo. No importa. El caso es que yo me mostraba reticente, no por aquello del orgullo de sentirme español -que no tengo que demostrarlo poniendo una bandera… – sino por el hecho de colgar un “trapito” en mi balcón, que además es un patio interior y no va a ver nadie.
Es posible que en mi divina magnificencia, el hecho de haber tentado al desino con la manida frase de “bah, si no vamos a pasar de cuartos” y no haber comprado la bandera, haya influido para que los astros se hayan alineado y nos hayamos colado en las semifinales.
Así que, he aquí la pregunta… ¿me compro la bandera y salgo del armario como todos, o no me la compro ? ahora me da cosa… a ver si voy a ser el culpable de la desdicha nacional si no pasamos, y mis vecinos cargan contra mí con palos y antorchas…
Sabrina, Samantha Fox y Colajet: retro-momento
Mierda. Mañana cumplo 31. Y parece que para celebrarlo, los 80 atacan de nuevo. Tras el regreso -que efectivamente fue por tiempo limitado- de la Mirinda, hoy desayuno con otros dos regresos espectaculares. El primero, el del Colajet. Sí chavales, el Colajet. El mítico helado de Nestlé que nos dividía a los pequeños en dos bandos: los del Drácula y los del Colajet. Sabor a cola y vainilla, con el cockpit del cohete cubierto de chocolate… y además ‘siempre llevaban premio’: era muy fácil que apareciera en el palo que te había tocado otro helado, y aquella tarde te ponías las botas… El precio, de lujo: pacquete de cuatro unidades en centro comercial: 1,99€. En el quiosco, ya no tanto… 1 euro. Aunque el producto parece ir orientado más a los “niños de 30 años”, siempre es un gustazo poder disfrutar, al menos una vez más, de los sabores que colorearon nuestra infancia.
Pero aún hay más. Sabrina Salerno y Samantha Fox. Cuatro terorras dos cantantes que por la voluptuosidad de sus ubres su buen hacer en el escenario nos ponían palotes a todos hacían las delicias de los que veíamos por todas partes cómo los pezones saltaban sin control de los abultados escotes escuchábamos sus éxitos en los 40 principales, han vuelto. Se han unido -aparentemente sólo para alguna colaboración puntual ¿o será para todo un disco?- y han cantado a dúo “Call me”, un tema de Blondie. Vuelven, sí, vuelven los 80. Los colajet, las monster boobs y en fin… esas cosas que nos ayudaban a crecer y a convertirnos en los mente-sucia-degenerados hombres de provecho que somos hoy. Feliz cumpleaños también, por adelantado para Raúl.
¿Y vosotros, de quién érais? ¿De Drácula o de Colajet? ¿De Samantha Fox o de Sabrina?
La palabra del día: “ocioso”
Te lo puedo decir en muchos idiomas. Pero es la palabra del día. Del día del orgullo friki. Hoy ha sido el día del orgullo friki más raro de toda mi vida. No he parado. Me he duchado dos veces. He perdido nosecuantos quilos en sudor. He llegado a todo con la lengua por fuera. He necesitado dos valerianas a mitad de la jornada para calmar mis nervios. Y aún parece que hoy he estado ocioso. Tócate los webs. Idle. Ocioso. Perdido. Perdido, sí, perdido… me he perdido las primeras carcajadas sostenidas de mi hijo, un ratito después de haberme ido a trabajar. Menos mal que Doña Esposa las ha grabado en vídeo, y quedarán inmortalizadas para la posteridad.
Al próximo que me diga que si estoy ocioso, o que el ocio está presente, en algún aspecto de mi vida “de nueve a seis”, por leve que sea la insinuación, le parto el hueso de la risa. En tres partes. Y se las coso usando como aguja un cuchillo de John Locke. Y desde luego, reirse no se va a reir. Palabrita.
Una canción para todos, en esta, mi noche perdida: Downtown, de Petula Clark.
Queda apenas media hora para que disfrute del final de Lost. Que el humo negro se lleve todo lo malo de hoy. Namasté.















