Diana Krall, Quiet Nights

Qué puedo decir que no haya dicho ya sobre Diana Krall. Que es soberbia. Es la voz más increíble del jazz contemporáneo. Creo que sin discusiones. Y este disco, que tras ir de caza ya pude disfrutar días antes de su lanzamiento, es uno de los más bonitos que tiene. En sus propias palabras, es el disco más “íntimo, sensual y erótico” de los que ha grabado, y la mejor experiencia de grabación que ha tenido hasta ahora. ¿Tendrá que ver el hecho de que haya participado en él el arreglista Claus Ogerman, con quien no trabajaba desde The Look of Love, en 2001; y que ha trabajado con gente de la talla de Frank Sinatra o Stan Getz?
En cualquier caso, este disco es sencillamente redondo. Es como una continuación de The Look of Love… no sé, me recuerda muchísimo a cuando la descubrí. Tiene ese “algo” que me enamoró de su voz. Simplemente, escuchadlo este fin de semana. Y ya me contaréis.
Más sobre Ébano y marfil (2 de 18 artículos) »
Skylark: un poquito de jazz fresquito
Por fin la dulcísima Renée Olstead ha publicado su segundo disco. Si su primero, homónimo, ya era absolutamente fabuloso, ...












