El resfriado
Son pocos al año, como tres o cuatro. Pero siempre están ahí. Nunca fallan. Llegan en el momento más inesperado. Una mañana te levantas y tu organismo te dice que algo no va bien. Suspiras resignado.
Dolor de garganta, te notas “cargado“, tu cerebro empieza a acusar lentitud y un extraño cansancio… luego vienen los mocos, escozor de ojos, los estornudos, la voz se te torna medio gangosa… Y de repente te das cuenta de que ya no hay marcha atrás: vas a pasar tres días de pena, y otros dos, de regalo. Lo peor es que no hay tortilla de aspirinas lo suficientemente cargada para mejorar la situación.
Oficialmente, estoy resfriado.
Más sobre La vida real (22 de 93 artículos) »
El final de otro ciclo: cambio de trabajo
Pues sí, queridos enfermillos. Como habréis notado, este blog ha dado de nuevo un vuelco... no asustarse, que este tema ...













