Hablar con tu jefa
Suele ser traumático, no me jodáis enfermillos. Normalmente, cuando tienes una conversación con tu jefe, sueles ir un poquito acongojadito... No es por nada. Es simplemente porque quien maneja el poder del pulgar puede tener una mala tarde y claro…
Pero en ocasiones, cuando da la casualidad de que tu jefa en el fondo, o no tan en el fondo, es casi como tú, cuando surge esa conversación y tienes la tremenda suerte de que la charla derive de lo profesional a lo personal, sucede algo que tienes que estar preparado para detectar e interiorizar.
Ese preciso momento se llama consejo. Y hoy mi jefa me ha dado muchos de esos. Y muy interesantes. He terminado la conversación llevándome la agradable sensación de que me ha hablado como amiga, y no como jefa. Sinceramente me ha sorprendido. Y me ha agradado. Es como si hubiera abierto un poquito de su corazón. Y yo, claro, he hecho lo mismo. No hay muchas ocasiones de mantener una conversación así con tu jefe. Ha sido muy grato.
Así que dejándome llevar por esa sensación tan agradable que tengo, quiero ofrecerte a tí que me lees un consejo filantrópico como los que recibido hoy:
Cuando alguien te ofrezca su consejo, tómalo.
No está de más poder tener una perspectiva diferente sobre las cosas. Puede ayudarte a comprender que todo depende del color del cristal con el que se mire.
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