La mala educación
La mala educación va unida normalmente a la ignorancia y la estupidez supina de quienes, lejos de admitirla e intentar enmendarse, la profesan cual religión y siguen sus preceptos a diario y al pie de la letra.
En muchas ocasiones, sobre todo cuando te acuestas con niños, suele pasar que meado te levantas. Y eso no es nada bueno, cuando tú te encuentras como pivote o punto de inflexión en una situación en la que no se puede jugar al poli-bueno/poli-malo, porque llevas todas las de perder.
En las relaciones comerciales internacionales, desde mi humilde e ignorante punto de vista, hay dos posturas que se deben respetar. Por un lado está la del distribuidor, que evidentemente necesita “siempre con urgencia” los productos que se le suplen para poder servir a sus clientes. Del otro lado tenemos al suministrador, que en aras de su beneficio propio y legítimo, debe tomar ciertas decisiones que requieren de un tiempo de meditación y reflexión que en ocasiones no son bien entendidos por el distribuidor.
Pero en cualquier caso, cuando te encuentras en medio de un proceso de negociación de una distribución en exclusiva con un suministrador y lo llevas con elegancia y educación, por el bien de tu empresa, con el único fin objetivo de beneficiarte de un acuerdo que te permitirá tener a tus propios clientes contentos; lo último que quieres es que alguien venga a meter las zarpas y lo eche todo a perder.
Cuando este individuo que mete las zarpas está fuera de tu radio de acción, no puedes hacer nada. Pero cuando resulta que tienes al enemigo en casa, y no atiende a razones y te obliga a enviar un correo con cuyos términos y enfoque no estás nada de acuerdo, lo menos que puedes sentir es indignación.
Indignación porque tu forma de hacer las cosas es diferente, es elegante, es formal… todo lo que se puede esperar de un buen chico que es nuevo en el negocio… Indignación porque no puedes, o no debes, pretender educar a aquél que es quien toma las decisiones finales.
En cualquier caso, todo el trabajo que llevo realizando durante aproximadamente un mes, esta mañana probablemente se habrá ido a tomar viento fresco, y todo porque mi concepto de educación está relleno con el parámetro “null” en la forma de actuar de aquél. Y encima yo me tengo que morder la lengua. Manda huevos.
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