Luces 24 horas
Todos los martes, cuando regreso de mi trabajo a recoger a Doña Esposa para comer en casa, se repite la misma escena. Una policía local que me suele dar el alto para ceder el paso a los peatones que pretenden cruzar la avenida, me indica amablemente, agachando las manos, apuntando hacia los focos de mi coche, guiándose con la mirada, sonriéndome y a la par haciendo el gesto de los pajaritos, que llevo mis luces de cruce encendidas de día.
¿Me atreveré éste, que será mi último martes aquí, a bajar la ventanilla y amablemente indicarle que las llevo encendidas por mi propia seguridad? Ummmm… quizá no. La chica parece demasiado tímida. Tampoco es cuestión de sonrojar a la autoridad.
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Pues sí, queridos enfermillos. Como habréis notado, este blog ha dado de nuevo un vuelco... no asustarse, que este tema ...












