Madeleine Peyroux

Enfermillos, como ya sabéis estoy de vacaciones. Y quiero aprovechar la atmósfera de otoñal sensualidad de mis últimas entradas para hacer un post que seguro le gustará a mi queridísima Vailima.
El otro día, escuchando la radio, me llamó mucho la atención una voz cálida, sensual, muy femenina y sobre todo muy sureña. Del sur de los “states” claro… Me pasó como la primera vez que oí a Céline Dion, que no supe ni cómo se llamaba ni cómo se pronunciaba su nombre. Pero esta decidí ir de caza. Y la encontré. Su nombre era Madeleine Peyroux.
Lo primero que hice fue encontrar su página web. Desde luego, debo decir que de una factura impecable, todo y estar hecha en flash. Y una vez allí, me dí una vuelta por su biografía, sus noticias y sus fotos… hasta llegar a su música. Y descubrí que, efectivamente, tal y como había oteado en la radio, aquello prometía.
Todos conocéis mis variopintos gustos musicales. Aunque mi diva es Céline, no le puedo hacer ascos a Queen, Héroes del Silencio, Enya, Texas, Diana Krall, Lara Fabian, Norah Jones o Corinne Bailey Rae… Y en esta época del año en la que estamos, apetece escuchar cosas tranquilitas, relajaditas… ¿qué tal un poco de [[jazz]]?
El caso es que yo no soy un experto en música, y mucho menos en jazz. Me encanta escucharlo, sobre todo vocalistas femeninas (qué le voy a hacer, si me gusta más el pescado que la carne). Me encanta la sensualidad de las voces, las melodías, el ritmo pausado en ocasiones y frenético otras veces. Me encanta la simbiosis entre instrumento y vocalista, la candidez del sonido. Y me relaja profundamente. Relaja mi espíritu y calma muchísimo mis indomables nervios. Quizá es una de las pocas cosas que lo hacen.
Y esto es lo que me ha atraído de esta mujer. Se llama [[Madeleine Peyroux]], y nació en [[Athens, Georgia]]. Pasó media vida entre [[Brooklyn]], [[New York]], [[California]] y [[Paris]]. Sus padres se consideraban [[hippies]] y algo de aquél estilo de vida se le pegó. Anduvo cantando por las calles, en pequeños teatros y clubes, hasta su debut en 1996 con “Dreamland”. Fue un exitazo mundial (dónde andaría yo…) Y después vino el silencio. Durante más de seis años, con los bolsillos llenos de pasta, se dedicó nuevamente a ir por ahí cantando por las calles, haciendo la música que le nacía de dentro, y escribiendo para otros artistas. Y entonces un buen día, emergió nuevamente. En 2004 lanzó su segundo disco “Careless Love”. Y volvió de nuevo a la vida pública. Ahora, con 32 años, ha publicado su tercer disco, el que me ha llamado la atención, “Half a perfect world”.
Su voz es cálida, sugerente, dulce… y sus canciones recuerdan a viejas glorias como [[Billie Holliday]] o [[Ella Fitzerald]]. Es un sonido envolvente, que te reconforta con rapidez. Sus dedos se deslizan por la guitarra con una emoción contenida que te permite disfrutar hasta el último instante de cada grabación. Hay quienes la han comparado con Diana Krall, casi como una antítesis. Diana es la revolución del Jazz, en el fondo y en la forma. Madeleine es la vuelta a la esencia, a lo básico. Al menos, eso dicen los que entienden.
Yo por el momento, os recomiendo que os vayáis de caza como yo y disfrutéis estos días de su música… ya me contaréis si os gusta o no. Yo estoy encantado.
Madeleine Peyroux: web oficial | club de fans
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