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Praetoria, o la importancia de un buen cortafuegos.

Mi sistema se ha sentido vulnerable, desprotegido, esta tarde.

Pero remontémonos al principio de los tiempos. Aunque Julio César ya se dio cuenta de que necesitaba una protección personal más agresiva que cualquiera de sus legiones en el frente, y destinó a la Décima para su protección personal (Legio X Gemina), fue César Augusto quién en el 27 antes de Cristo instauró con los más fieros y leales guerreros de todas sus provincias la Guardia Praetoriana. Todos habréis oído hablar de ella. Se trataba de la guardia personal de los Emperadores, que los protegía de toda agresión física que pudiera terminar con su vida en el peor de los casos.

Si queréis saber algo más de la dilatada historia de la Praetoriana, en Wikipedia podéis empezar.

Pero a mí me interesa este concepto en un sentido más amplio. La protección personal. Porque hoy, mi sistema ha necesitado una Guardia Pretoriana. Sí. Y es que por problemas con mi cortafuegos, que no vienen a cuento, lo tuve que desinstalar. E instalar inmediatamente otro, por supuesto. Y esto me hizo descubrir que el que tenía era simple y llanamente el mejor. Sólo diré que su nombre suena a latín.

Y es que la seguridad perimétrica de nuestro sistema, es la más importante. Estamos conectados a la red, expuestos a cientos de peligros. La estabilidad de un sistema no puede quedar comprometida sin más por el mero hecho de no disponer de un firewall, o de que éste falle impunemente.

Aunque existen soluciones opensource, hoy por hoy no están suficientemente desarrolladas como para permitir fiarnos de ellas al 100% (qué alguien me corrija si me equivoco). En todo sistema, profilaxis y control son premisas necesarias e innegociables, que sólo echamos en falta en momentos de crisis, como cuando por ejemplo se inician unos 500 procesos uno detrás de otro sin control provocados por un código malicioso insertado en una página web, o en una aplicación de dudosa procedencia, y perdemos el control de nuestro ordenador una y otra vez, reinicio tras reinicio.

Para evitar sustos, lo primordial es no perder la calma, y ante todo, confiar en un buen tandem antifirus/cortafuegos. Instalarlos, configurarlos y comprenderlos, adaptándolos a nuestra forma de navegación y de interacción con equipos externos. Comprender que no son la panacea, pero sí pueden ayudarnos a defender nuestro equipo. Del mismo modo que compramos puertas blindadas para nuestro hogar, o que instalamos dispositivos antirrobo en nuestros vehículos, nuestras computadoras son parte de nosotros, y como tal, también debemos defenderlas. Gastarse unos cuantos euros en ese software no es pecado.

Hazme caso, gañán: sacrifica un mínimo rendimiento de tu sistema, y hazte con un buen cortafuegos. Puede salvarte el pellejo.

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poner los puntos sobre las íes. Excelente Raúl, way to go. ...