Proyectos a largo plazo
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Siempre me han asustado los proyectos a largo plazo. No por la incomodidad del largo plazo en sí, que puede resultar provechosa siempre que se evolucione y desarrolle la idea original… sino más bien por las connotaciones que tiene. Un proyecto a largo plazo implica creatividad, imaginación, aprendizaje, tenacidad y constancia… porque básicamente va a haber toneladas y toneladas de problemas que solucionar, millones de modificaciones que encadenarán otras tantas… y horas y horas de diversión trabajo. Largas mañanas y tardes de café y conversaciones, de dedos en la pantalla -y mira que siempre los he odiado- y folios y folios tirados a la basura llenos de bocetos y cosas to-do. Horas muertas navegando, enlazando clic tras clic buscando una solución, y encontrando otras por el camino. Investigando. Siendo feliz.
Como siempre, el largo plazo es como conducir por una carretera durante toda la noche, como a mí me gusta. A oscuras. Sin saber muy bien qué va a pasar, sin atisbar qué habrá tras la próxima curva, qué te esperará tras la próxima rasante. La noche pasa despacio, enciendes la radio, escuchas tu música favorita, disfrutas la paz y la tranquilidad de la carretera vírgen… y poco a poco va llegando el día. El amanecer siempre es maravilloso. Esto me recuerda todos mis viajes Road to Vigo™. Al llegar a tu destino te espera una nueva meta, una gran alegría… un mañana.
Hoy he establecido mi plan de trabajo a largo plazo para el año 2009. Sin deadline. Y me siento increíblemente afortunado.
Escrita el Martes, 11 de noviembre de 2008, a las 14:16 h. y archivada en Favoritas. Puedes seguir las respuestas de esta entrada a través de la RSS 2.0. Puedes hacer trackback desde tu web.










