Reflexiones en momentos de hastío veraniego
¡Cómo me identifico con Gema en estos momentos! Y me identificaría más si el {es:proxy} de nuestra Santa Casa me permitiera ver su página completa… pero en fin… (quién sabe, igual un día incluyen mi página en su lista negra… por malo maloso…)
El caso es que durante los últimos meses, mi círculo más íntimo (con ese con el que no sólo hablo catalán, sino chiquitistaní e incluso de tanto en tanto comparto ¿una? ¿dos? ¿tres? ¡¿muchas?! algunas cervezas y algún que otro bocadillo de tres palmos) han visto como mi nivel de hastío -tal y como lo define mi hermano- ha ido en aumento de forma progresiva e imparable. Y es que como dice Gema, uno se cansa de poner la otra mejilla, y lo del pacifismo activo y tal… no está hecho para mí, que tengo algo más que horchata en las venas.
Desde aquí, desde mi blog, que me consta que es leído aproximadamente por un 0,000001% de la población mundial (0,000001% arriba, 0,000001% abajo), tengo tendencia a desahogarme escribiendo posts difusos, de nublada claridad, que al menos permiten que me desahogue. Y es que cuando uno es buena persona, es buena persona mal que le pese al Pepito Grillo de cada cual. Como me dijeron no hace mucho: “arrancá de macho, pará de burro…” Creo que es obvio que debería replantearme la vida. Tal vez jugar a ser un niño bueno es lo que te agota.
Quiero pensar que el “do ut des“ que nuestros lacios amigos sentenciaron siglos ha no tiene mucho sentido en realidad, y que realmente el concepto de {es:karma} existe y, con sus reglas y peculiaridades, rige nuestros destinos.
Si esto es así, estoy bien jodido para mis futuras reencarnaciones. Quería ser un majestuoso gato… luego pensé que igual me convertiría un triste y lamentable perro… o tal vez una alucinógena rana… pero de lagartija mejicana bajo un cactus creo que no pasaré. En fin (suspirito). Lo más probable es que necesite vacaciones.
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