siemprejuntos@gmail.com
Archivado en: Informática, Mis dos céntimos, Para que aprendasNo, no estoy loco. No he puesto este título del estilo “me bajo los pantalones y encima me pongo la vaselina” para recibir {es:SPAM}. Es para ver si este post sirve como aviso para navegantes y saco de su ignorancia supina a ciertos individuos con el síndrome del click flojo que me están incordiando últimamente.
Hablemos de Siempre Juntos. Siempre Juntos son dos palabras que tienen un significado muy concreto para Doña Esposa y para mí. Amén de esto, y en base a esto, decidí comprar mis dominios www.siemprejuntos.net y www.siemprejuntos.es como mis dominios de cabecera, para desarrollar tanto mi blog, como mi actividad freelance profesional. Es por ello que, para fácil identificación en la red, utilizo siemprejuntos, junto y en minúscula de forma convencional, para identificarme en la mayoría de sitios y servicios que requieren una autenticación.
Así, mi cuenta en Gmail es siemprejuntos@gmail.com. Y es mía. Con esto quiero decir, que es mía y siempre será mía en minúsculas y juntitas las dos palabras por siempre jamás. Porque últimamente estoy recibiendo multitud de correos provinentes de Méjico, Venezuela, Perú y escandalosamente Chile, a raíz de un programa que se llama igual que mi “negocio” de una cadena de televisión universitaria (WTF?? yo a la universidad iba a estudiar, no a ver la tele), cuyos productores y/o colaboradores parece que está dando como correo electrónico el mío, a pesar de que en su web esté bien clarito que no es ése.
Me siento impotente, y ojo, que no por el hecho de que cada dos por tres me lleguen correos de confirmación de contraseña, que me la sopla en tanto en cuanto llegan a mi cuenta alternativa y obviamente, no los he solicitado yo y por tanto mi cuenta sigue segura y protegida. Me siento impotente por la pobre gente que mandará un correo “importante”, más o menos, a esta dirección, pensando que va a leerla su destinatario y que le contestará.
La mayoría de correos que recibo son de temas culturales, pero imagínate por un momento que llega algo grave y/o serio. Obviamente, yo lo voy a leer porque el destinatario soy yo, aunque no coincida con aquél a quién realmente va dirigido… pero ¿y qué hago yo? No sé a quién reenviarle este correo para que proceda como deba… En fin, es bastante frustrante, e incluso a la vez, cargante en ocasiones. Y lo peor es que Google no puede hacer nada.
Porque se trata de la ignorancia supina de aquél que creó la cuenta a la que verdaderamente deben ir dirigidos todo ese saco de correos: las cuentas de Gmail son sensibles a mayúsculas y minúsculas, pero por convencionalismo, nosotros ponemos todas las direcciones en minúscula… así que… el que la creó no pensó en ello. Al menos no lo hizo con todas las neuronas trabajando a la vez. Y yo no puedo controlar quién me manda correos.
Lamentablemente para toda esta gente que cree que su correo llega a buen puerto, debo decir que tengo flojito el botón de SPAM… Es una pena, pero es lo que hay.
Avisados estáis, enfermillos que enviáis correos a siemprejuntos@gmail.com: si no es para mí, lo borraré… y punto.
Escrita el Martes, 03 de Junio de 2008, a las 16:45 h. y archivada en Informática, Mis dos céntimos, Para que aprendas. Puedes seguir las respuestas de esta entrada a través de la RSS 2.0. Puedes hacer trackback desde tu web.











