¿Tú también, Bruto?

Hace bastante tiempo que me ronda en la cabeza el profundo significado de la palabra traición.
En el fondo, la traición no es sino una bella polifonía de sentimientos que se oprimen en el pecho de los mortales; heridos de impotencia y frustración provocada habitualmente por el comportamiento hostil y humillante de otros semejantes, y que en rarísimas ocasiones es posible llevar a cabo.
Dejando a un lado las imaginativas y sangrientas reyertas con las que el humillado se regocija en la oscuridad de sus pesadillas; cuando la sombra de la traición planea sobre él, uno debe preguntarse dos cosas. La primera es si aquellos quienes piensan que es un traidor, o que les puede traicionar no actúan, o van a actuar guiados por ese sentimiento, sin ofrecerle siquiera el beneficio de la duda. La segunda es si, merecedores de ello y sólo por hacer justicia, cabe ejercerla y hacerles disfrutar así de una amarga recompensa por su villanía y espíritu malhechor.
Tales son mis pensamientos. Cuando la hostilidad se cierne sobre uno, a través de las más distintas vías, cabe únicamente pensar en que no se valora correctamente el hecho de que no hay que temer a quien tiene algo que perder, sino a quien no tiene nada que perder. Intentar forzar una situación llevando a cabo conductas poco honorables, fijando como objetivo de una actitud colectiva tan sólo sobre un individuo puede terminar, tarde o temprano, siendo recompensado.
Las personas deben saber que la felicidad está en los minúsculos detalles que día a día pasan ante nuestros ojos desmereciéndolos, y que los vasos que se colman rebosan sólo con una insignificante gota. Así que yo me pregunto si la traición, en realidad, es más grande que una minúscula cadena de oxígeno e hidrógeno.
Y también me pregunto si reflexionar sobre ello le hace a uno más traidor que quienes le apuntan con sus afiladas miras.
No me extraña
En ocasiones no te queda más remedio que navegar entre dos aguas. Quisieras no hacerlo, pero es lo que hay.
Una es la tranquila, la que conoces, la que controlas. La otra es la turbulenta, la que te excita, la que te atrae. Y aunque navegas en la una, no haces más que desear estar en la otra. Y cuando estás en la otra, el miedo te hace desear no haber salido de la una.
No me extraña que el mar robe tantas vidas. Los marineros más rudos son los que se dejan llevar en las aguas tranquilas, y agarran decididamente el timón en las tempestades.
Está decidido: yo soy más de tempestad. No me extraña en absoluto: nunca me ha gustado el camino fácil.
Ten Days
Es una simple declaración de intenciones. (en sentido figurado) Si me ignoras, disparo. Si me haces caso, disparo. Si huyes, disparo. Si me plantas cara, disparo. Si me traicionas, disparo. Si me vendes, disparo. Si disparas, disparo. No me arrugo. No me das miedo. Sobre todo, porque no tengo nada que perder, y no hay peor enemigo que quien no tiene nada que perder.
No se puede tener todo en esta vida. No se puede nadar y guardar la ropa. Hay que saber dónde tiene uno ubicada su “parcelita de poder” y sobretodo tener presente que no puede salirse de ella, ya que no existe una tierra de nadie entre parcela y parcela de poder: todo es tierra yerma, pero probablemente pertenecerá a alguien.
Menos mal que mis últimos proyectos tienen dimensiones astronómicas que me permiten respirar profundo… y quitar el dedo del gatillo. Porque si no, disparo.
And if you’re goin’ my way
Don’t think that I’ll bend
‘Cause this is where I’ll stay
I think it’s the endCéline Dion – ‘Ten Days’












