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El cambio a lo social

Hace poco, no mucho tiempo, pongamos un par de años, tener una cuenta en Twitter o Facebook abierta en el trabajo podría suponer un despido o una sanción grave. Hoy en día no concibo no poder acceder a mis cuentas en las redes sociales, o estar manipulando la BlackBerry, hablando con mis contactos o intercambiando información.

Las nuevas fórmulas de comunicación nos han permitido a los profesionales que trabajamos en las nuevas tecnologías tener acceso a recursos innovadores y conocimientos compartidos con una inmediatez que jamás nos hubiéramos podido imaginar. Los contactos llegan a fundir lo personal y lo profesional, difuminando la delgada línea que separa en muchas ocasiones las relaciones creadas bajo el paraguas de estas nuevas formas.

Cuando trabajaba en la compañía de telecomunicaciones del logo con forma de gusano verde retorcido, recuerdo que había una especie de pavor al “gran hermano”. El departamento de seguridad informática, el mismo que dardó casi siete meses en facilitarme una tarjeta de acceso adecuada al centro de trabajo (al que tenía que acceder con un pase provisional cada día), parecía estar detrás de la pulsación de cada tecla que hacíamos. O al menos es lo que nos hacían creer.

Contestar a un email personal o tener el móvil “con sonido” era algo así como estar buscándose un problema.

Cómo hemos cambiado. Bendito cambio de chip, si se me permite la expresión. En muchas ocasiones, el interactuar con gente ajena o externa al entorno laboral, compartir experiencias, permite tener una visión más amplia y panorámica de los problemas, y afrontar soluciones de manera más creativa, imaginativa y eficiente.

¿Acaso me equivoco?

Press start

Hoy es aniversario de muchas cosas. Es aniversario triste porque alguien nos dejó. Y no puedo evitar que se me llenen los ojos de lágrimas al recordarlo… porque hay otros dos vacíos más que impiden que toda felicidad sea completa siempre…

Pero también hoy hace d0s años que comencé mi andadura en Las Provincias, y nuevamente, como ha sucedido de forma cíclica, mi cometido ha cambiado.

Desde hoy, como consecuencia de ciertos acontecimientos, ya no soy el responsable de la WebTV… y vuelvo al lado oscuro. Vuelvo a pensar. A maquinar. A elucubrar. A soñar. A proyectar.

La máquina de fabricar ideas vuelve a ponerse a funcionar a pleno pulmón. Hoy es un punto de inflexión… un salto cualitativo en mi trayectoria profesional… por ahora no puedo desvelar mucho más… en los próximos días sí que podré, y os lo contaré… pero por ahora simplemente sabed que, en medio de toda esta maldita crisis, soy feliz. Tremendamente feliz. Pese a quien pese.

Y, curiosamente, vuelvo a ligarme al mundo que me vio partir hace tres años: la movilidad.

La palabra del día: “ocioso”

Te lo puedo decir en muchos idiomas. Pero es la palabra del día. Del día del orgullo friki. Hoy ha sido el día del orgullo friki más raro de toda mi vida. No he parado. Me he duchado dos veces. He perdido nosecuantos quilos en sudor. He llegado a todo con la lengua por fuera. He necesitado dos valerianas a mitad de la jornada para calmar mis nervios. Y aún parece que hoy he estado ocioso.  Tócate los webs. Idle. Ocioso. Perdido. Perdido, sí, perdido… me he perdido las primeras carcajadas sostenidas de mi hijo, un ratito después de haberme ido a trabajar. Menos mal que Doña Esposa las ha grabado en vídeo, y quedarán inmortalizadas para la posteridad.

Al próximo que me diga que si estoy ocioso, o que el ocio está presente, en algún aspecto de mi vida “de nueve a seis”, por leve que sea la insinuación, le parto el hueso de la risa. En tres partes. Y se las coso usando como aguja un cuchillo de John Locke. Y desde luego, reirse no se va a reir. Palabrita.

Una canción para todos, en esta, mi noche perdida: Downtown, de Petula Clark.

Queda apenas media hora para que disfrute del final de Lost. Que el humo negro se lleve todo lo malo de hoy. Namasté.

Cortarte las alas

WordPressInmersos en un proceso de unificación horizontal, que no vertical, parece que el grupo de comunicación para el que trabajo está buscando un CMS -que parece que ya ha encontrado- que nos permitirá a los desarrolladores generar contenidos con relativa facilidad y/o rapidez.

Llevo desde septiembre desarrollando mi trabajo con WordPress, y he descubierto que no sólo es bueno para hacer blogs, sino que también es un CMS muy potente para cualquier otro contenido -prueba de ello son los cinco portales que ya tengo “online”, versus uno sólo que ha conseguido desarrollar mi compi el webmaster alias “http“.

Afortunadamente, ayer departí un poquito con mi jefe acerca de esto y despejó mis dudas: no será un CMS para uso exclusivo y restrictivo, porque podremos seguir teniendo la libertad de desarrollar -al menos a priori- en otras plataformas. No van a cortarnos las alas…

Menos mal. Suspiré aliviado. Porque no es lo mismo comprarte un coche “de serie”, que personalizarlo con las cosas con las que a tí “te gusta conducir”…

Proyectos a largo plazo

Siempre me han asustado los proyectos a largo plazo. No por la incomodidad del largo plazo en sí, que puede resultar provechosa siempre que se evolucione y desarrolle la idea original… sino más bien por las connotaciones que tiene. Un proyecto a largo plazo implica creatividad, imaginación, aprendizaje, tenacidad y constancia… porque básicamente va a haber toneladas y toneladas de problemas que solucionar, millones de modificaciones que encadenarán otras tantas… y horas y horas de diversión trabajo. Largas mañanas y tardes de café y conversaciones, de dedos en la pantalla -y mira que siempre los he odiado- y folios y folios tirados a la basura llenos de bocetos y cosas to-do. Horas muertas navegando, enlazando clic tras clic buscando una solución, y encontrando otras por el camino. Investigando. Siendo feliz.

Como siempre, el largo plazo es como conducir por una carretera durante toda la noche, como a mí me gusta. A oscuras. Sin saber muy bien qué va a pasar, sin atisbar qué habrá tras la próxima curva, qué te esperará tras la próxima rasante. La noche pasa despacio, enciendes la radio, escuchas tu música favorita, disfrutas la paz y la tranquilidad de la carretera vírgen… y poco a poco va llegando el día. El amanecer siempre es maravilloso. Esto me recuerda todos mis viajes Road to Vigo™. Al llegar a tu destino te espera una nueva meta, una gran alegría… un mañana.

Hoy he establecido mi plan de trabajo a largo plazo para el año 2009. Sin deadline. Y me siento increíblemente afortunado.

Entregado

Después de innumerables peleas con el explorer, alguna que otra sentencia de código rebelde, y el handicap de una versión de demostración de PS utilizada casi a contrarreloj, puedo decir bastante orgulloso que hoy he terminado por fin mi primer proyecto, y se lo he entregado a mi jefe, que ha quedado muy contento con el resultado.

Como si fuera la presentación del “Un, dos, tres…“, en la parte negativa… esas que ustedes saben: páginas que se descuadran IE, módulos que no salen… flecos y flequillos que el lunes, con calma, analizaremos; mientras comenzamos a mirar de reojo el próximo proyecto… que será muy, pero que muy divertido y gratificante…

Este fin de semana, el descanso del guerrero con la sensación de haber hecho un buen trabajo. Hasta el lunes, enfermillos…

You have 1 day left in your trial period.

Cuando esta mañana he llegado al trabajo y al abrir el Photoshop he visto esto, me he dado cuenta de que este posiblemente es uno de los mensajes más tristes que he visto jamás en mi vida como diseñador…

Charla digital con Ramón Palomar

Hoy he vivido una nueva experiencia. Esta mañana hemos tenida una charla digital con Ramón Palomar. El locutor de LP Punto Radio, y autor de una columna en el diario Las Provincias, que se ve plasmada en el Paloblog cada día, nos ha brindado la primera charla digital de la nueva andadura del portal web del diario. Ramón ha disfrutado muchísimo, y se ha enrollado muchísimo con los internautas que le enviaban sus preguntas. Aquí os dejo en exclusiva un recorte de una captura… Para mí, ha sido toda una experiencia. Desde la retaguardia, lo hemos vivido controlando todo lo que sucedía, y realmente ha sido muy bonito. Alguna que otra pregunta ha caído… a ver si me encontráis ;D

Enlace | Charla digital con Ramón Palomar

La importancia de ser una tabla

Estoy viviendo una semana que podría considerar “extrema“. Vivo a contrarreloj. En muchos sentidos, es parte de mi trabajo. Llevo desde septiembre trabajando en un desarrollo que -no es ningún secreto- estoy realizando en WordPress; porque pienso que para el resultado y mantenimiento que esperamos conseguir, WP se adapta perfectamente, y se ha revelado como un potentísimo CMS.

El problema llega a la hora de la compatibilidad. Todos sabemos de las <ironía>bondades</ironía> de IE con el CSS, así que uno de mis principales handicaps es fusilar las hojas de estilo en cascada de manera que, aunque no validen ni a la de tres, permitan a cualquier ignorante usuario medio de IE poder ver todo el desarrollo de forma digamos decente.

Desde hace casi un mes, llevo utilizando tablas. Sí, sí… la quasi-deprecada sentencia de HTML <table></table>. IE es incapaz de tragarse decentemente ni siquiera una tabla generada con CSS. Después de todos los esfuerzos que estoy haciendo para que la página se vea correctamente en cualquier navegador no compatible con los estándares, y viendo el resultado que estoy obteniendo, cada día me siento más orgulloso de haber tenido que rebajarme a utilizar tablas… y no sólo eso, a tener que diseñar código para esas tablas.

Más que nunca, pienso que el Código es Poesía.

También en Siempre Juntos | El primer paso es reconocerlo

Dos terabytes

Cuando en tu trabajo se habla de contratar un servidor dedicado con dos teras de tráfico al mes, sólo para proyectos secundarios, te das cuenta de lo ridículo que es el tráfico de tu blog.

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