Tranquilidad
Necesito unas vacaciones. Durante este tiempo he intentado buscar la tranquilidad en muchísimos lugares. En mi interior, en mi trabajo, en mis pocos-pero-irrepetibles amigos… y claro está, en Doña Esposa. Pero la tranquilidad parece que se niega a llegar. Siempre hay algo que la altera, una llamada de un inútil, un email de otro más inútil todavía… puñeteros móviles… puñetero ordenador… puñetera tecnología.
Pero ¿y qué hacer?… es lo que me da de comer al final de la corrida.
Nunca he querido las vacaciones en verano, quien me conoce lo sabe. Pero últimamente le ando rondando a la idea -que me atrae cual vil serpiente- de que quizá una semanita sin oír sonar el teléfono no me vendría nada pero que nada mal. Dedicarme a no hacer nada quizá me haría bien -pero ojo, nada de nada, no me valen unas vacaciones para ponerme a currar en casa como un tonto. Pero en el fondo sé que en conciencia no podría. Con todo lo que se avecina en el trabajo… cambios, cambios y más cambios…
Normalmente sé cuándo necesito vacaciones, pero esta vez mi reloj vacacional se ha adelantado… ¿será eso una mala señal? ¿acaso me estaré haciendo mayor?
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El final
Llevo blogueando desde 2005. En febrero concretamente empecé a meterme en este mundillo. Primero empecé en la ¿difunta e intratable? ...












